-----------------------------------------------Jean-François Revel De Wikipedia, la enciclopedia libre
Fotografía tomada en 1999.
Jean-François Revel (nacido el 19 de enero de 1924 en Marsella (Francia) y fallecido el 29 de abril de 2006 en el Centro Hospitalario Universitario de Kremlin-Bicêtre, en Val-de-Marne, cerca de París) fue un filósofo, escritor, periodista, gastrónomo, miembro de la Academia francesa y polemista político.
Dio clases de filosofía en Argelia, en el Instituto Francés de Ciudad de México y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Florencia durante los años cincuenta. Inició su carrera literaria y periodística en 1957. Militante socialista hasta 1970, empezaría a desmarcarse de esta tendencia a partir de su primer ensayo político de gran éxito (Ni Marx ni Jésus).
Fue redactor jefe de las páginas literarias de France-Observateur, director y miembro del consejo de administración de L'Express entre 1978 y 1981, cronista de Le Point, Europe 1 y Radio Télévision Luxembourg. Trabajó como consejero literario en las editoriales Julliard y Éditions Robert Laffont. Fue autor de numerosas obras, entre las que destacan El conocimiento inútil, Ni Marx ni Jesús, La tentación totalitaria, Un festín en palabras, El renacimiento democrático, El monje y el filósofo y La gran mascarada.
A lo largo de su carrera obtuvo el Premio Konrad Adenauer (1986), el Premio Chateaubriand (1988) y el Premio Jean-Jacques Rousseau (1989), entre otros. En España, recibío la Gran Cruz de Isabel la Católica.
Revel se proclamó ateo y defensor del liberalismo democrático, el único sistema que funcionaría adecuadamente, en su opinión. Fue uno de los mayores polemistas del panorama filosófico-periodístico francés de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. De joven había participado activamente en la Resistencia de la Francia ocupada contra el nazismo, y más tarde tras una etapa como militante socialista, acabó atacando ferozmente al marxismo y totalitarismo soviéticos.
Durante sus últimos años de vida, fue colaborador habitual del semanario Le Point. [editar] Algunas obras de Revel en español
* Los italianos al desnudo. Ed.Siglo Veinte. Buenos Aires. (1965) * La tentación totalitaria. Plaza & Janes. (1976) * El Estado megalómano. Planeta. (1981) * Cómo terminan las democracias. Planeta. (1985) * El conocimiento inútil. Espasa-calpe. (1993) * El monje y el filósofo. Urano. (1998) * La gran mascarada. Ensayo sobre la supervivencia de la utopía socialista. Taurus. (2000) * Un festín en palabras. Historia de la sensibilidad gastronómica,de la antigüedad a nuestros días. Tusquets. (2001) * Diario de fin de siglo. Ediciones B. (2002) * La obsesión antiamericana. Dinámica, causas e incongruencias. Urano. (2003)
[editar] Principales obras de Revel en francés
* Pourquoi des philosophes ? (1957) * Pour l'Italie (1958) * Sur Proust (1960) * La Cabale des dévots (1962) * Contrecensures (1966) * Ni Marx ni Jésus (1970) * La Tentation totalitaire (1976) * La Grâce de l'État (1981) * Comment les démocraties finissent (1983) * Le Rejet de l'État (1984) * Une anthologie de la poésie française (1984) * Le Terrorisme contre la démocratie (1987) * La Connaissance inutile (1988) * L'Absolutisme inefficace, ou Contre le présidentialisme à la française (1992) * Le Regain démocratique (1992) * Histoire de la philosophie occidentale, de Thalès à Kant (1994) * Le Moine et le Philosophe (en collaboration avec son fils Matthieu Ricard) (1997) * Le Voleur dans la maison vide, Mémoires (1997) * Fin du siècle des ombres (1999) * La grande parade. Essai sur la survie de l'utopie socialiste (2000) * L'obsession anti-américaine (2002)
[editar] Enlaces externos
* Recopilación de artículos de homenaje a Revel, con motivo de su fallecimiento. * Jean François Revel en Liberalismo.org * Obituario en La Ilustración Liberal * Chez Revel (en francés) * Obituario
Un fantasma se divisa en el sombrío horizonte de la crisis económica y financiera global: el fantasma del fascismo. El fantasma de la tentación totalitaria, encarnada por los demonios del racismo, la xenofobia, el nacionalismo y el populismo.
Desengañémonos, el fascismo no ha muerto. El parte de defunción de la “barbarie negra”, firmado por los jueces del Tribunal Internacional de Nürenberg, se limitaba a poner fuera de la ley a los nazis alemanes, cómplices y colaboradores directos e indirectos de Adolfo Hitler. Aunque no nos quepa duda de que hoy en día no se dan las condiciones para el resurgir de un régimen de corte hitleriano, tampoco hay que descartar la posibilidad de enfrentamientos y conflictos de otra índole, capaces de desembocar en nuevas formas de intolerancia.
El historiador Ian Kershaw, autor del libro Hitler, los alemanes y la solución final, afirmaba recientemente que la inestabilidad que se ha ido adueñando del mundo moderno refleja claramente el malestar que reina en varios países, incapaces de cerrar las heridas de los conflictos del siglo XX. En un artículo publicado en el Internacional Herald Tribune, Kershaw recuerda que Hitler llegó al poder respetando las normas del sistema democrático. Para conquistar a los alemanes, jugó a fondo la baza de la frustración y el resentimiento provocados por la derrota militar de 1918 y la acentuada situación de desamparo que afectó a los países del Viejo Continente en los años 20 y 30 del siglo pasado.
Kershaw detecta nuevos síntomas de intolerancia en Rusia, Alemania, Serbia y Venezuela, poniendo como ejemplo el populismo de Vladimir Putin y Hugo Chávez, el nacionalismo racista de Slobodan Milosevic y las agresiones perpetradas por grupúsculos neo nazis alemanes contra la comunidad turca afincada en el país germano.
Por otra parte, conviene recordar que los prolíficos y radicales movimientos antisistema, generadores de nuevas formas de intolerancia, supieron aprovechar los inquietantes síntomas de debilidad estructural de las democracias occidentales. La pobreza, el paro, así como la frustración derivada de la ausencia de modelos sociales válidos, constituyen el caldo de cultivo de los radicales. A ello se le añade el desconcierto provocado por la actual crisis económica, por la súbita desaparición del aberrante universo virtual creado por especuladores de toda índole.
Curiosamente, Kershaw apenas alude en sus colaboraciones periodísticas, publicadas antes de la internacionalización de la crisis de las hipotecas basura, a otros elementos clave para la estabilidad (o tal vez, inestabilidad) futura de Europa, como por ejemplo el avance del movimiento nacional-socialista germano, de la apuesta xenófoba de los seguidores del neo nazi austriaco Jörg Heider, del populismo autárquico que se abre camino en la Italia de Berlusconi.
La tentación totalitaria no es en sí algo novedoso. Se trata de un fenómeno que suele surgir en situaciones de crisis aguda, cuando la sociedad “huérfana” trata de buscar refugio en la hipotética seguridad que le proporcionan las estructuras de gobierno férreas o, pura y simplemente, los… dictadores. La sociedad “huérfana” tiende a apartarse de los valores tradicionales de la democracia, limitándose a buscar un caudillo, un jefe un führer.
En este contexto, la crisis que se avecina podría acentuar la degradación progresiva de nuestros valores morales, allanando la vía a la tentación totalitaria. Nos hallamos, pues, ante un enemigo igual de peligroso (o más) que el desempleo o la precariedad económica, síntomas llamados a desaparecer al final de una larga travesía del desierto. Sin embargo, el totalitarismo no se rinde. El totalitarismo se instala, perdura. No hay que permanecer inactivos ante el peligro. Recordemos el patético mensaje del literato alemán Martin Niemöller, tantas veces atribuido a Bertolt Brecht: “Luego (los nazis) vinieron por mí, pero ya era demasiado tarde… ya no quedaba nadie para decir nada”.
Todos los regímenes autoritarios han intentado rescribir la historia. Quizás Stalin sea el ejemplo más clamoroso, pues sintió la necesidad de borrar a Trotsky y encargó a historiadores oficialistas un relato sin la presencia del versátil líder, quien a su vez se vengará escribiendo una implacable biografía del dictador. Sin remontarnos tanto en el tiempo, es notorio cómo desde el Irán se está armando una reconstrucción histórica del nazismo que borra el Holocausto judío. A nuestra escala estamos viviendo parecido empeño por "usar políticamente del pasado", como reza el título de la obra dirigida por J.Francois Hartog y Jacques Revel.
Como tuvimos ocasión de expresarlo a las autoridades del Codicen, la sola elección de los profesores para dar los cursos y armar la "guía" de orientación a docentes ya "flechó la cancha". Designar a los historiadores Álvaro Rico, Carlos Demasi y Vania Markarian fue optar por "una" versión de la historia contemporánea nacional que responde a la del actual gobierno. No se trata de descalificarlos personalmente, porque son profesores que han trabajado y publicado sobre el tema, pero justamente esa divulgación es la que acredita que todos ellos militan en el mismo rumbo. Por ejemplo, el Profesor Álvaro Rico ha publicado un libro de 759 páginas que, bajo el espectacular título de "15 Días que Estremecieron al País", relata la huelga general que decretó la CNT en ocasión del golpe de Estado. El considera ese hecho decisivo y hay quienes, habiendo vivido el tiempo y la época muy de cerca, consideramos que ello no tiene nada que ver con la realidad, pues la tal huelga se desfondó a las 48 horas cuando el transporte retomó su actividad y llegamos a un fin de semana con fútbol y cine, como siempre. Los diarios de la época lo permiten comprobar a quien se tome el trabajo de leerlos. Pues bien, el historiador cree de buena fe que el episodio es muy importante y con la misma buena fe, nosotros pensamos que la escasa resonancia de la temida "huelga general revolucionaria" solamente alentó a la dictadura. El historiador tiene toda su libertad para publicar sus tesis, pero la autoridad pedagógica carece de legitimación para imponer a la sociedad su sola y exclusiva versión. ¿No había ningún otro profesor, perteneciente a otra tendencia historiográfica, que pudiera ser convocado?
Allí empieza la cuestión, entonces. Se procuró, deliberadamente, ofrecer una versión y se eligió a quienes pública y notoriamente la representaban. Y ellos cumplieron fielmente el mandato, pese a que afirman que han recogido versiones diversas de autores plurales. Por cierto no es así y basta señalar una omisión técnicamente insuperable: no hay un documento oficial. Para el análisis de la historia contemporánea, o sea la de gobiernos que terminaron sus mandatos hace apenas dos años, no se recoge una Memoria del Poder Ejecutivo, donde tradicionalmente cada gobierno ofrece su interpretación del "estado de la nación" (como reza el texto constitucional que les obligado a hacerlo).
Nuestro mayor historiador, don Eduardo Acevedo, se nutrió abundantemente de esas Memorias para escribir sus clásicos Anales. ¿A quién se le ocurriría otra cosa, si hablamos de una historiografía medianamente científica? ¿Que no puede ser la fuente única y exclusiva? Por supuesto, pero es incuestionable que nadie puede narrar ese tiempo sin confrontar el relato de sus gobernantes con el de sus opositores o analistas.
Quien lea el conjunto, tendrá claras las líneas directrices de este esfuerzo historiográfico:
l) intenta demostrar que el "autoritarismo" fue anterior a la dictadura y que una "medida pronta de seguridad" tomada por un gobierno democrático, dentro de las normas constitucionales, para enfrentar una paralización de un servicio público, es un acto dictatorial;
2) manipula la cronología de los hechos argumentando que la "represión" fue previa a la "subversión" cuando ésta, inspirada en la revolución cubana y nacida en 1963, fue enfrentada con la policía y recién en septiembre de 1971 con el ejército, ya encima de las elecciones nacionales, al producirse la fuga del Penal de Punta Carretas;
3) enterrar la histórica doctrina oficial de los partidos socialista y comunista, contraria al régimen democrático, despectiva de las libertades y derechos humanos, a los que considera garantías sólo "formales", tal cual lo ejemplificaban sus admirados sistemas totalitarios de Europa del Este;
4) pasar como sobre ascuas encima del hecho que el Frente Amplio y la CNT se adhirieron al golpe de Estado militar en febrero de 1973 y que no se introdujeron en él porque las corrientes más anticomunistas de las Fuerzas Armadas los bajaron del tren, con un pie y medio adentro;
5) cuestionar la pacífica transición democrática realizada por el Uruguay, que restituyó todos los derechos y libertades y permitió su goce pacífico, cuando en la Argentina, sin ir más lejos, el Presidente Alfonsín debía enfrentar sacrificadamente sublevaciones militares y guerrilleras con muertos y heridos;
6) ignorar sistemáticamente que la Ley de Caducidad fue una amnistía espejo de la dictada a favor de los guerrilleros que habían enfrentado la democracia y que había dejado impunes varias decenas de crímenes y a miles de integrantes de organizaciones violentistas;
7) esconder que luego del plebiscito que popularmente ratificó la Ley de Caducidad todos sus promotores dijeron que el tema estaba clausurado y que luego, durante cinco años, no sólo las dirigencias tradicionales sino la del Frente Amplio jamás volvieron a tocar la posibilidad de reabrir investigaciones sobre las violaciones ocurridas durante la dictadura;
8) tratar de instaurar la doctrina de que son imprescriptibles los delitos cometidos desde el Estado pero no hay delitos de lesa humanidad cometidos por guerrilleros (como ETA por ejemplo, para no emplear el socorrido ejemplo vernáculo);
9) grabar a fuego el sentimiento de que quien fue víctima de la dictadura, por ese solo hecho tiene razón, aunque antes hubiera atentado contra la democracia; y que quienes no usaron la violencia en contra del autoritarismo, no fueron reales opositores;
10) atribuirle a los partidos tradicionales la intención de reformar la Constitución para impedir el triunfo político del Frente Amplio, cuando la instauración de una segunda vuelta electoral se había acordado con el propio General Seregni; como asimismo ignorar que esa propuesta, inspirada en Francia, fue para darle mayor fuerza institucional a un Presidente que difícilmente contaba con mayoría.
No da el espacio para traer las citas que sustentan cada afirmación. Pero no tenga nadie duda de que la tal "guía" dejará esas ideas en la mente de quien la siga. Y que los demócratas, los que defendimos a la democracia cuando la querían voltear los inspirados en Cuba, los que enfrentamos a la dictadura sin claudicar, los que logramos sacrificadamente el restablecimiento democrático y desde el primer día de marzo de 1985 hicimos posible el libre ejercicio de todos los derechos, somos unos personajes por lo menos confusos y dudosos.
Los que no son confusos ni dudosos son los historiadores oficialistas: está muy claro lo que quieren imponerle a los jóvenes de este país como "verdad revelada".
En un reciente congreso celebrado en la Universidad de Évora debatían los participantes sobre un asunto crucial para la educación. Dos modelos educativos parecían enfrentarse, el que pretende promover la excelencia, y el que se esfuerza ante todo por no generar excluidos. Parecían en principio dos modelos contrapuestos, sin capacidad de síntesis, esas angustiosas disyuntivas que se convierten en dilemas: o lo uno o lo otro.
El secreto del éxito en la democracia está en competir con uno mismo en provecho de todos
Afortunadamente, la vida humana no se teje con dilemas, sino con problemas, con esos asuntos complicados ante los que urge potenciar la capacidad creativa para no llegar nunca a esas "elecciones crueles", que siempre dejan por el camino personas dañadas. Por eso la fórmula en este caso consistiría -creo yo- en intentar una síntesis de los dos lados del problema, en universalizar la excelencia, pero siempre que precisemos qué es eso de la excelencia y por qué merece la pena aspirar a ella tanto en la educación como en la vida corriente. No sea cosa que estemos bregando por alguna lista de indicadores, pergeñada por un conjunto de burócratas, que miden aspectos irrelevantes, aspectos sin relieve para la vida humana, a los que, por si faltara poco, se bautiza con el nombre de "calidad".
En realidad, el término "excelencia", al menos en la cultura occidental, nace en la Grecia de los poemas homéricos. Recurrir a la Ilíada o la Odisea es sumamente aconsejable para descubrir cómo el excelente, el virtuoso, destaca por practicar una habilidad por encima de la media. Aquiles es "el de los pies ligeros", el triunfador en cualquier competición pedestre, Príamo, el príncipe, es excelente en prudencia, Héctor, el comandante del ejército troyano, es excelente en valor, como Andrómaca lo es en amor conyugal y materno, Penélope, en fidelidad, y así los restantes protagonistas de aquellos poemas épicos que fueron el origen de nuestra cultura, al menos en parte, porque la otra parte fue Jerusalén.
Pero el excelente no lo es solo para sí mismo, su virtud es fecunda para la comunidad a la que pertenece, crea en ella vínculos de solidaridad que le permiten sobrevivir frente a las demás ciudades. Por eso despierta la admiración de los que le rodean, por eso se gana a pulso la inmortalidad en la memoria agradecida de los suyos.
Al hilo del tiempo esa tradición de las virtudes se urbaniza, se traslada a comunidades, como la ateniense, que deben organizar su vida política para vivir bien. Para lograrlo es indispensable contar con ciudadanos excelentes, no solo con unos pocos héroes que sobresalen por una buena cualidad, sino con ciudadanos curtidos en virtudes como la justicia, la prudencia, la magnanimidad, la generosidad o el valor cívico. Ante la pregunta "excelencia, ¿para qué?" habría una respuesta clara: para conquistar personalmente una vida feliz, para construir juntos una sociedad justa, necesitada de buenos ciudadanos y de buenos gobernantes.
A fines del siglo pasado surge de nuevo con fuerza la idea de excelencia al menos en tres ámbitos. En el mundo empresarial el libro de Peters y Waterman En busca de la excelencia invita a los directivos a tratar de alcanzarla siguiendo principios con los que otras empresas habían cosechado éxitos. En el mundo de las profesiones se entiende con buen acuerdo que el profesional vocacionado, el que desea ofrecer a la sociedad el bien que su profesión debe darle, aspira a la excelencia sin la que mal podrá lograrlo. Y también en el ámbito educativo florece de nuevo el discurso de la excelencia, al que es preciso dar un contenido muy claro para no confundirla ni con las supuestas medidas de calidad, un tema que queda para otro día porque requiere un tratamiento monográfico, ni con la idea de una competición desenfrenada en la escuela, en la que los fuertes derroten a los débiles. Conviene recordar que en la brega por la vida no sobreviven los más fuertes, sino los que han entendido el mensaje del apoyo mutuo, los que saben cooperar y por eso les importa ser excelentes.
La excelencia, claro está, tiene un significado comparativo, siempre se es excelente en relación con algo. Pero así como en las comunidades homéricas importaba situarse por encima de la media, el secreto del éxito en sociedades democráticas consiste en competir consigo mismo, en no conformarse, en tratar de sacar día a día lo mejor de las propias capacidades, lo cual requiere esfuerzo, que es un componente ineludible de cualquier proyecto vital. Y en hacerlo, no solo en provecho propio, sino también de aquellos con los que se hace la vida, aquellos con los que y de los que se vive. En esto sigue valiendo la lección de Troya.
A fin de cuentas, no se construye una sociedad justa con ciudadanos mediocres, ni es la opción por la mediocridad el mejor consejo que puede darse para llevar adelante una vida digna de ser vivida. Confundir "democracia" con "mediocridad" es el mejor camino para asegurar el rotundo fracaso de cualquier sociedad que se pretenda democrática. Por eso una educación alérgica a la exclusión no debe multiplicar el número de mediocres, sino universalizar la excelencia.
Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundación ÉTNOR.
Valencia Comarcas Castelló Panorama Sucesos Internacional España Sociedad Cultura Tecnología Documentos Levante-EMV.com » Cultura Noticia anterior Noticia siguiente Philip Kerr ´El deseo de fama instantánea actual destruirá la cultura´
Philip Kerr, ayer, en el Octubre Centre de Cultura. ferran montenegro Novelista. Es escocés, pero no ejerce. Su serie de novela negra ambientada en la Alemania postnazi ("Berlín Noir") le ha revelado como un grande del género. Estuvo ayer en Valencia para inaugurar la Setmana dels Octubre, que dedica uno de sus congresos a una narrativa de moda y que cada vez es menos subliteratura.
ALFONS GARCIA VALENCIA Tras la jornada inaugural celebrada en la tarde ayer, marcada por la conferencia del escritor escocés Philip Kerr, los tres congresos de esta edición de los Premis Octubre inician hoy su andadura normal. En el dedicado a Mujeres y Naciones, destaca la presencia de la escritora saharaui Zahra El Hasnaui, que dedicará su ponencia a la situación actual, pero también al pasado y futuro de las mujeres del Sáhara. También se ofrecerá el documental "Lalia", tras el cual se abrirá un debate en compañía de su directora, la también actriz Silvia Montón. El Encuentro de Escritores, titulado "Novela negra, novela social" contará hoy con las intervenciones más teóricas del escritor y periodista Carles Quilez y de Àlex Martín Escribà, ensayista y director del Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca. Por la tarde pasarán por el Octubre Centre de Cultura Contemporània los autores Ferran Torrent, Joan M. Oleaque, Jaume Benavente y Andreu Martín, entre otros. El XIX Congresos de Medios de Comunicación, dedicado este año a "Nuevos medios y nuevas prácticas. Juventud, información y comunicación" analizará el consumo informativo de los jóvenes, su dieta mediática, a través de diversas conferencias. Además, esta tarde tendrá lugar el Bar de Ciencias titulado "La ciencia de la cocina y la cocina de las ciencias", con la participación del profesor Claudi Manso y el colaborador de Levante-EMV Emili Piera, entre otros. levante-emv valencia
? ¿Tiene un plan claro para su detective Bernie Gunther? Ninguno. ¡No soy J. K. Rowling!Empecé haciendo una trilogía y luego tomé un descanso. No quiero hacer toda la vida lo mismo. Quiero escribir otras cosas. ¿Fuera del género negro? Sí. Tengo todo el derecho, aunque a estas alturas casi nadie me lo concede. Los editores son muy conservadores. Me gustaría hacer libros como Stanley Kubrik hacía películas, que podía rodar 2001 y La naranja mecánica. ¿Su novela negra es una excusa para reflexionar sobre la mentalidad y la sociedad nazi? Exacto. No pretendía escribir una serie negra, quería hacerlo sobre aquel momento. Tuve que realizar mucha investigación y hacer como de detective y pensé que era una buena manera de presentar la historia. ¿Cree que el éxito está en el pasado atormentado de su protagonista, ex militar nazi? Un personaje siempre es más atractivo si tiene esqueletos en el armario. Los personajes con dilemas morales son los más interesantes. Para mí es una manera de explorar en cómo era un alemán ordinario en aquella época y de preguntarme qué hubiera hecho yo. A un escritor se le presupone que estaría en la izquierda, pero luego están las circunstancias personales (la familia, el trabajo, ya sabe) y a lo mejor el resultado es que no te hubiera interesado ser comunista. ¿Por eso sus novelas tienen un componente importante de reflexión casi filosófica? Cada vez me gusta complicarle más la vida al personaje, ponerlo con gente más horrible y entre decisiones más difíciles. Se dice que aquellos criminales eran monstruos o animales, pero no, eran seres humanos. Diciendo esto lo que hacemos es minimizar los hechos y no sentirnos responsables. No tiene muy buena opinión de la gente de leyes... Soy abogado y he llegado a la conclusión de que todos son basura. ¿En general? En general, sí. Algunos de los que comandaban los escuadrones de la muerte eran jueces. Hicieron una ley que legalizaba este hecho y permitía a la gente aparcar la conciencia para poder asesinar. En general, en Europa hay demasiadas leyes, parlamentos y gobiernos. Si no estuviera tan rota no sería necesario. Volviendo a la literatura, ¿por qué persiste el prejuicio de subliteratura para el género negro? BuenoÉ Hay mucho esnobismo y celos en el mundo de los libros. La gente compra novela negra porque tiene apetito de historias . Mucho de lo que se hace en el Reino Unido es literatura de estilo, en la que el autor demuestra lo bueno que es, pero no hay historia detrás que enganche. Vamos, que en la literatura "seria", digamos, se mira mucho el ombligo... Sí. Los escritores que se toman su trabajo muy en serio van con un aura, son demasiado pomposos. Hay autores de novela negra que también caen en eso. Están muy orgullosos de cómo la novela negra refleja la sociedad y eso es una chorrada, simplemente cuenta una historia, y a la gente le gusta que sea así, sin tantas pretensiones. Mi aspiración sería una novela negra más literaria, con algo más de nivel. Ahora incluso tienen blogs para volcar todas sus opiniones, pero nuestras opiniones no son más importantes que las de los demás. El mundo literario sí que se cree esa aureola. Sería impensable un Nobel para un autor de novela negra, ¿no? Es cierto, pero algo está cambiando. Los editores se dan cuenta de que la literatura considerada buena no vende y sí la negra. ¿En qué parte del mundo se sitúa: pro o anti Larsson? No he leído a Stieg Larsson. Será el único en Europa... Realmente no leo muchas novelas. Pero estoy feliz con el fenómeno Larsson o con el éxito de Rowling o Brown. Es bueno, porque permite a los editores comprar libros de otros autores que no venden tanto. Lo terrible son los libros de famosos, como entrenadores, futbolistas o políticos. ¿Lo dice por el de Tony Blair? Es mierda bizarra. No se corte. Los editores los compran, pagan una millonada y luego venden cuatro ejemplares. Como el de Wayne Rooney. Tiene 24 años, es feo y estúpido. Lo único que hace es jugar al fútbol y eso no se traduce bien en una página. Lo mismo que hunde el libro destruye también la televisión o los periódicos: el deseo actual de fama instantánea destruirá la cultura. ¿Por qué no han llegado sus novelas al cine? ¿Se opone? Vendí los derechos, pero por motivos que ignoro ninguna se ha llevado al cine. Estuve en junio en Hollywood con un guión, pero me dijeron que no. Buscan el gran taquillazo, pero no buenos guiones. Como en los libros, nadie sabe qué va a funcionar y nadie confía en su gusto. Se ha perdido la confianza. Estoy feliz de que Bernie no sea personaje de cine, así no lo pueden fastidiar.
TRIBUNA: ERNESTO HERNÁNDEZ BUSTO Tal vez haya habido demasiado entusiasmo mediático al valorar el potencial de los 'blogueros' y las redes sociales para combatir regímenes autoritarios. Estos, desde Cuba a Irán, ya han encontrado cortafuegos ERNESTO HERNÁNDEZ BUSTO 29/06/2010
Vota Resultado 11 votos En los últimos meses, los interesados en cómo las nuevas tecnologías pueden facilitar un desafío a las sociedades autoritarias hemos asistido a una interesante polémica entre los investigadores, escritores y, por supuesto, blogueros Evgueny Morozov y Clay Shirky. Diversos medios anglosajones (Prospect, The Wall Street Journal, Foreign Policy) han publicado argumentos del debate, que abarca fenómenos muy diferentes (las movilizaciones poselectorales bielorrusas, en 2006; las manifestaciones de los monjes birmanos, en 2007; la llamada revolución verde que sacudió Irán hace justo un año...), pero con un denominador común: el importante papel que han jugado las nuevas tecnologías en su organización y en la divulgación, casi instantánea, de la represión gubernamental.
Los sistemas autoritarios han aprendido a defenderse también con métodos digitales
Ningún régimen ha sido derrocado. Quizá haya que volver a medios de disidencia tradicionales Engrosadas por una amplia repercusión mediática, las expectativas de quienes vieron en las nuevas tecnologías la clave de una nueva y glamorosa forma de lucha política, capaz de emancipar a la sociedad civil por los caminos de la protesta masiva, han quedado un tanto defraudadas. El resultado a la vista es que ninguno de esos movimientos ha conseguido derrocar a régimen alguno, aunque sin duda los ha debilitado de cara a la opinión pública internacional. Morozov, pesimista hasta la exageración, llega incluso a culpar a los partidarios de la ciberdisidencia y al excesivo entusiasmo mediático de perjudicar las causas que trataban de promover y de provocar justo lo contrario de lo que pretendían: una mayor represión, una extensión de los límites de la vigilancia autoritaria.
Un artículo de Golnaz Esfandiari en el último número de Foreign Policy, dedicado a Irán, describía la "Revolución Twitter" del año pasado como "un meme irresistible" para demasiados analistas y periodistas, "una de esas historias que se escriben solas". Todo parece indicar que, en efecto, la prensa occidental exageró el verdadero impacto de Twitter como medio de comunicación de los activistas que estaban sobre el terreno.
Cualquiera que sea nuestra posición ante esta polémica, bien aplaudamos el entusiasmo de Shirky a propósito de la "organización sin organizaciones", la "nueva estructura cívica" o la "enfermedad tecnológica autoinmune", o, en cambio, compartamos el pesimismo de Morozov y otros al sugerir que los Estados autoritarios son lo bastante fuertes como para resistir el descontento popular y reprimir a los ciberdisidentes, resulta evidente que el panorama de la contestación política en sociedades cerradas ha sufrido en estos últimos años una mutación importante, asociada al uso de nuevos medios tecnológicos. Uso el término "mutación" para dejar claro que no se trata solo de una nueva manera de transmitir el discurso de la disidencia clásica. No es solo cuestión de contar con "nuevas herramientas", más ágiles y seguras que aquellas proclamas o samizdats que antes se pasaban de mano en mano. Esas "herramientas" han comenzado a generar nuevas y contagiosas formas de organización social que, además de traducirse o no en protestas masivas, pueden ayudar a reconstruir el tejido de la sociedad civil.
Tal vez en esa novedosa y atractiva condición de la ciberdisidencia estén también los gérmenes de su fracaso a corto plazo. Porque las sociedades autoritarias se han demostrado capaces de adecuar sus técnicas de represión a las nuevas tecnologías, y de aprovechar las ventajas de la democracia sin concedérselas a sus ciudadanos. Se puede, como en el caso de China, crear clones locales (censurados) de los sitios más famosos de la Web 2.0, al estilo de Facebook o YouTube, y seguir manteniendo una Gran Muralla cibernética argumentando motivos de seguridad. En otros casos, como ha hecho el régimen iraní, un gran ejército casi invisible de esbirros pagados y "verdaderos creyentes" se dedica a cazar disidentes y a distorsionar los debates en la Red -e, incluso, a fabricar "hechos" a conveniencia-. Lo triste es que todo esto sucede, muchas veces, con la complicidad de compañías occidentales como Nokia y Siemens, que han estado vendiendo a Irán la tecnología y el know-how necesario para vigilar Internet.
Desde el pasado septiembre, los Guardianes de la Revolución iraní son los dueños del emporio de las telecomunicaciones que controla todo el acceso a la Red, los teléfonos celulares y las redes sociales. "La historia de la ciberyihad iraní", hacía notar hace poco Abbas Milani, "ha pasado casi inadvertida en los medios occidentales, a pesar de su gran escala". Tiene razón. Hace unos meses yo mismo participé en un encuentro con ciberdisidentes auspiciado por el George Bush Institute, Freedom House y el Berkman Center de la Universidad de Harvard. La preocupación principal de todos los blogueros y expertos con los que pude conversar allí era la tecnología que personas inescrupulosas están vendiendo a Gobiernos censores como China, Siria o Irán, y el uso cada vez más activo que esos Gobiernos hacen de los nuevos medios.
Se trata, en pocas palabras, de combatir la revuelta digital con sus propias armas, una estrategia atractiva, incluso para el presidente venezolano, Hugo Chávez, que en un mes pasó de censor de la Red a twittero célebre. Sin embargo, en Latinoamérica la balanza se inclina, por el momento, hacia quienes usan las nuevas tecnologías para incentivar la protesta social. Incluso una sociedad como la cubana, que participa de manera marginal en el auge de las nuevas tecnologías -no olvidemos que en la isla las estadísticas más optimistas de acceso a Internet rondan el 10% de su población, y que conectarse una hora cuesta la mitad del salario medio- se ha colocado en el mapa de la ciberdisidencia gracias a la acción de una élite decidida a explotar las ventajas democráticas de los nuevos medios.
Inspirados por Yoani Sánchez y otros blogueros, muchos jóvenes cubanos han perdido el temor a opinar. En la isla aumenta el uso de móviles para documentar la represión y son cada vez más numerosas las "filtraciones" de información vedada. Twitter sigue creciendo. El castrismo tiene serias razones para preocuparse si la disidencia tradicional y los blogueros deciden hacer causa común en varios frentes, aprovechando el mecanismo de las "cascadas de información", descrito por Susanne Lohmann y aplicado por Shirky al activismo digital. Por eso ha comenzado a usar la misma estrategia de Irán: una contraofensiva cibernética que incluye la renovación de sus webs, mayor presencia en redes sociales, plataformas de blogs oficialistas dedicados a difamar y criticar a los blogueros independientes, cibercomandos de respuesta rápida formados por estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas... Por el momento, estos métodos no han bastado para limitar a los blogueros. Pero el Gobierno sigue postergando la conexión del cable de banda ancha desde Venezuela -previsto, ahora, para 2011-, así que la blogosfera cubana exhibe todavía, para desgracia de tirios y troyanos, una influencia limitada.
¿Bastan todos estos síntomas para confiarle a Internet un rol clave en la contestación política de nuestra época? La mutación propiciada por las nuevas tecnologías es un síntoma estimulante, pero corre el riesgo de quedarse estancada en acciones confusas y sin un público definido. En sociedades autoritarias, la confusión entre "medio" y "mensaje" no parece haber contribuido a una libertad que rebase las alternativas a la prensa oficial, y el uso político de la Red se ha demostrado más influyente en sistemas con altos índices de democracia y transparencia. Cada vez más analistas se preguntan hasta qué punto puede derrocarse a un régimen desde esa especie de ilusión democrática (y narcisista) que propicia Internet. A lo mejor en esos escenarios donde el espacio para los reclamos libertarios es por fuerza minoritario y demasiado susceptible de control, hay que volver a los viejos métodos del disidente tradicional: hacer huelgas, salir a las calles, arriesgar un desafío que dependa menos de la imagen mediática.
Ernesto Hernández Busto es ensayista (premio Casa de América 2004). Desde 2006 edita el blog de asuntos cubanos PenúltimosDías.com
Un pobre Parlamento mancha la memoria de aquellos venezolanos y ofende a los millones que anhelamos contar con asambleístas que realmente representen y defiendan los intereses de la Nación, y no sean cómplices de un oprobioso régimen que pretende instaurar en Venezuela una autocracia militarista
Por: Delsa Solórzano
Fermín Toro, Andrés Eloy Blanco, Gustavo Machado, Arturo Uslar Pietri, Raúl Leoni, Arístides Calvani, Luis Beltrán Prieto Figueroa. Estos siete venezolanos son algunos de los que enaltecieron al Parlamento venezolano.
Muchos venezolanos de ley han ocupado curules en la Asamblea Nacional.
Nuestra historia parlamentaria está repleta de progreso, de pensamiento profundo, aunque en los últimos años, con contadísimas, honrosas y corajudas excepciones, la incapacidad, la hipocresía, el negociado y la ignorancia hayan sumido al Palacio Legislativo en el oscurantismo.
Si comparamos esos siete nombres con cualquiera de los oficialistas que hoy ocupan una curul en la Asamblea Nacional, o peor aún, con aquellos que pretende el régimen que ocupen curules en el próximo período parlamentario, concluiremos que "algo huele mal en Dinamarca", algo está podrido en nuestro adolorido país.
Un pobre Parlamento mancha la memoria de aquellos venezolanos y ofende a los millones que anhelamos contar con asambleístas que realmente representen y defiendan los intereses de la Nación, y no sean cómplices de un oprobioso régimen que pretende instaurar en Venezuela una autocracia militarista, ya bastante avanzada por cierto.
El régimen se empeña en un "socialismo del siglo XXI", que sólo se traduce en miseria, desempleo, corrupción, inseguridad y pare usted de contar. Pero esto no es suficiente. El rapto institucional no se detiene. Ahora va a por el Capitolio, para imponernos parlamentarios poco calificados, ministros fracasados que han contribuido altamente con el deterioro del país en estos 11 años, pero que exhiben el requisito básico para hacerse de los favores del régimen, cual no es otro que ser un títere del autócrata, un don nadie capaz de cualquier cosa, con tal de mantener a Chávez en el coroto hasta que él lo desee, generándose un círculo vicioso, pues termina siendo Chávez el único que a su vez puede hacer que sus títeres se mantengan.
Hay que luchar democráticamente para sentar en el Parlamento a ciudadanos que verdaderamente nos respeten y representen, que defiendan los intereses de Venezuela y honren a aquellos parlamentarios a los que tanto añoramos. El 26 de septiembre será una fecha histórica, en la que los demócratas de Venezuela recuperaremos el Parlamento Nacional.
Vista la importancia de la elección que se avecina, nuestro próximo artículo lo dedicaremos al Parlamento Latinoamericano, para el cual la Mesa de Unidad Democrática me ha honrado como candidata.
ENTREVISTA // Xavier Reyes Matheus, escritor venezolano "Para Miranda, el diseño institucional del Estado debía tener a raya los abusos del poder"
El escritor Reyes Matheus, dice que Miranda cuestionaba tanto el poder de los reyes como la tiranía de las masas (Vicente Correale) El escritor venezolano Xavier Reyes Matheus, ha encontrado en la historia del general Francisco de Miranda, un camino que ilumina aún las esperanzas de libertad de la sociedad venezolana. Ganador en España del premio "Bicentenario 1808", por su ensayo "Más Liberal que Libertador, Francisco de Miranda y el nacimiento de la democracia moderna en Europa y América", Reyes viajó desde Madrid -donde reside- a Caracas, invitado por Cedice, para participar en eventos relacionados con el 200 aniversario de la independencia venezolana.
-¿Por qué sirve Miranda para contrastar la Venezuela que buscaba la independencia con la de hoy?
-Yo creo que el tema fundamental a propósito del Bicentenario debería ser la democracia y no la independencia. La democracia es el tema de nuestro tiempo, no solamente para Venezuela, sino para toda la sociedad occidental. Es un concepto que no debe dejarse difuminar y sobre el que hay que reflexionar todo el tiempo y creo que Miranda, fue quizás el hispanoamericano que mejor reflexionó sobre el origen y el diseño del sistema democrático.
-Pero el eje central que movía a los libertadores era la independencia de la colonia española
-Así fue. Pero Miranda -antes de 1810- llevaba ya 30 años pensando y meditando a propósito del sistema que convenía instaurar, no solo en Venezuela sino en lo que él llamaba Colombia, que era todo el continente. Cuando Miranda deserta del Ejército español, dice que su principal interés es recorrer el mundo para comparar sistemas de gobierno. Está poseído de esta idea ilustrada de que la libertad era posible en el orden político y en el orden social y que por lo tanto había que meditar cuáles eran los sistemas que podían garantizarlo. .
-¿Cuál era la concepción de democracia de Miranda?
-Lo más importante para Miranda era el diseño de las instituciones. Era importante para él superar el poder absoluto de los Reyes, el poder propio del antiguo régimen, pero también era importante evitar la tiranía de las masas y eso es lo que aprende de la Revolución Francesa. Aprendió además, que el poder utilizado en nombre del pueblo, puede ser igual o más despótico que el poder de los reyes ejercido en nombre del Derecho Divino. Entonces el diseño institucional del Estado, debía tener a raya los abusos del poder, venga de quien venga, y la única manera de garantizar ese orden de libertades era la democracia representativa.
-¿Cuál era su concepción sobre la propiedad privada?
-Miranda se da cuenta de que la democracia moderna tiene que ser representativa, no podía ser participativa. En ese sentido piensa que es muy importante la paz social e instituciones capaces de representar al pueblo, y para que haya paz social tenía que haber propiedad privada.
-En su ensayo comenta la existencia de nuevas formas de opresión.
-Es evidente que la libertad es una entelequia, si los ciudadanos no la experimentan en sus forma de vida. La libertad debe ser más que una declaración de intenciones, tiene que ser una forma de vivir en la que el hombre pueda desarrollarse libremente con la menor cantidad de impedimentos de parte de la autoridad. Si el sistema, no garantiza el acceso a todos los bienes de los cuales el hombre libre puede disfrutar, quiere decir que la opresión continúa. Miranda sabía que la pobreza es causa de opresión siempre.
-¿La libertad es entonces una tarea pendiente en las sociedad venezolana?
-Claro que sí. Sigue siendo una tarea pendiente, en la medida que sigue siendo una tarea pendiente la prosperidad.
-¿Por esto su aseveración, que "La libertad es más que la ruptura con la Colonia"?
-Si el asunto de la independencia se enfoca solo como una guerra de liberación, se está simplificando groseramente, porque la independencia era solo un medio, el fin era la sociedad libre y moderna. Es cierto que la independencia se hizo con una guerra y la guerra ha sido siempre cosa de militares. Pero ese era el medio, lo importante era la república que debía instaurarse y garantizar ese orden de libertades. Miranda abogó mucho dentro del Congreso Constituyente para que fuera una república civil, que se dividieran los poderes y se simplificara el aparato militar. Por otra parte, se le ha hecho a Francisco de Miranda una mala propaganda, porque todo el mundo lo reconoce como el "Generalísimo", es decir, el militar de militares, pero, por su perspectiva de la democracia que debía crearse era absolutamente civil.
PIEDRA DE TOQUE. La historia del hipopótamo 'Owen' y su madre adoptiva tortuga tiene su moraleja. ¿No es una vergüenza que dos animales puedan convivir y que los estúpidos humanos se entrematen como salvajes? MARIO VARGAS LLOSA 27/12/2009
Mi amiga Kathrin Holzach, alemana de nacimiento, argentina de adopción y ciudadana del mundo, me envía desde Nairobi una historia que me ha conmovido hasta los huesos. Ocurrió tal como la cuento, sigue ocurriendo todavía y parece uno de esos relatos navideños que se cuentan en las familias para que aleccionen a los niños y los induzcan a ser buenos, obedientes y felices.
La idea de que el ser humano es superior al animal es un 'parti pris' vanidoso e injusto
El desarrollo y el progreso nos han ido acercando a un abismo de violencia y descomposición Hace pocos años, a fines de diciembre de 2004, el litoral de Kenia padeció un maremoto que devastó vidas y haciendas, destruyó aldeas y bosques y causó grandes perjuicios económicos al país africano. Una de sus víctimas fue un muy joven hipopótamo de pocos meses de edad y 300 kilos de peso llamado Owen al que las aguas desbordadas arrastraron a lo largo del río Sabaki hasta precipitarlo en el Océano Índico, de donde las olas encrespadas y las corrientes enloquecidas por el huracán lo devolvieron al continente, dejándolo varado y sin duda aterrado y exhausto en las afueras de Mombasa. Para su fortuna, allí lo encontraron unos voluntarios de la reserva natural de Lafarge Park, vecina de aquel puerto keniano, que se esforzaron por quitarle el susto y entonarlo. Pero no pudieron devolverle a su madre, que previsiblemente pereció o se extravió en el cataclismo.
Los hipopótamos tienen una arraigada vocación familiar y las crías viven pegadas a sus progenitoras los primeros cuatro años de vida. Ni corto ni perezoso, Owen, el huérfano, encontró pronto una madre adoptiva que sustituyera a la que perdió. La ecologista Paula Kahumbu, que dirige Lafarge Park, se quedó muy sorprendida cuando advirtió que, entre todas las féminas de la reserva, Owen había elegido para cumplir esta función a una gran tortuga ya centenaria y que ésta había asumido sus funciones maternales con cariño y responsabilidad. Desde entonces madre e hijo son inseparables. Nadan, comen y duermen juntos y cada vez que alguien, animal o ser humano, se aproxima a la tortuga, el pacífico Owen se enfurece y lanza un bufido que arranca de los árboles a los pájaros del contorno.
La enternecedora historia a mí no me sorprende mucho. Hace una punta de años estuve un semestre enseñando en la Universidad George Washington (Saint Louis, Ohio). Frente al departamento en que viví había un Parque Zoológico muy bello donde me iba a caminar en las mañanas. Allí descubrí un hipopótamo recién nacido -rosado, feote, simpático y sonsón- con el que hice excelentes migas. Adivinó tal vez mi vieja debilidad por los hipopótamos y juraría que se alegraba al verme aparecer cada mañana cuando me acercaba a darle los buenos días. Jugaba con su madre chapoteando en el agua y ella le daba unos ruidosos lengüetazos de amor maternal abriendo de par en par la enorme jeta. Los hipopótamos son seres benignos, indefensos, hedonistas y soñadores. No les gusta hacer la guerra sino el amor. Sus agarrones a la hora del sexo son espectaculares. Viéndolos trabados un desprevenido creería que se están matando, pero, en verdad, están gozando de lo lindo. Es emocionante verlos revolcarse en el fango con alegría infantil o esperar horas de horas, con infinita paciencia, que algún picaflor o mariposa se les meta a la boca y puedan así añadir alguna novedad a su herbívora dieta, pues su estrecha garganta sólo les permite tragar pescaditos o pajarillos diminutos.
También me inspiran gran simpatía las tortugas, las pequeñas y las grandes, las terrícolas y las acuáticas. A estas últimas las vi una vez, en los años setenta, salir a desovar a una playita del río Marañón, una noche de luna en la Amazonía, y el espectáculo era delicado y hermoso. Una vez intenté regalarle una pequeña tortuga a mi hijo menor. Gonzalo era un niño tan urbano que, cuando tuvo al animalito entre sus manos, lo frotó varias veces contra el suelo para que echara a rodar, como los automóviles con cuerda. La lenta criatura desaparecía a veces muchos días entre las buganvillas y helechos del jardín. Y podía estarse horas sin sacar su cabecita legañosa del caparazón. Pero cuando lo hacía, atraída por un trozo de lechuga o de galleta, masticaba con infinita calma y sus ojos despedían una luz de conformidad, sabiduría y contento con la vida que resultaba envidiable. La pobre tuvo un trágico fin. Salimos de viaje y al volver, una semana después, la encontramos muerta, patas arriba. Nunca tratamos de averiguar cuál de los niños de la casa la había puesto en esta postura sin sospechar que ella sola nunca podría enderezarse.
La historia de Owen y su madre adoptiva tiene su moraleja, por supuesto. ¿No es una vergüenza que dos animales pertenecientes a especies tan distintas como tortugas e hipopótamos puedan convivir, relacionarse y quererse, y que los estúpidos bípedos humanos se entrematen como salvajes apenas descubren entre ellos diferencias a menudo insignificantes? Si uno pasa revista a las guerras, genocidios, matanzas más sangrientas de los últimos años, comprueba que las pasiones homicidas detrás de las peores tragedias colectivas se desencadenan entre comunidades muy próximas, cuyas rivalidades se fundan en distinciones de doctrina religiosa, ideología política o costumbres étnicas que resultan esotéricas para quien no las vive desde adentro.
Un caso particularmente monstruoso es el de Irak. Por cada soldado forastero víctima del terror, han caído 100 ó 200 iraquíes asesinados por sus propios compatriotas. Fanáticos chiíes matan a suníes y fanáticos suníes matan a chiíes y, dentro de las dos grandes comunidades musulmanas del país, las distintas sectas chiíes y suníes se matan entre ellas, en tanto que musulmanes de ambas tendencias matan a kurdos y cristianos y los kurdos matan a chiíes y suníes y así sucesivamente hasta producir esa vertiginosa montaña de cadáveres.
¿Y qué decir de las degollinas en el corazón de Europa occidental? La desintegración de Yugoslavia tuvo lugar en medio de asesinatos colectivos espantosos en que serbios asesinaban a bosnios y croatas, éstos se encarnizaban contra serbios y bosnios y estos últimos no liquidaban a tantos como aquellos, pero no por falta de ganas, sino de medios y porque eran pocos. El terrorismo entre serbios y kosovares -que han convivido cientos de años en un mismo espacio territorial- no ha sido menos feroz. El porcentaje de muertos en los Balcanes en relación con la población supera el promedio de víctimas de la II Guerra Mundial.
La lista podría ser larguísima si añadimos a estos dos ejemplos los de las carnicerías en Timor Oriental, Ruanda y Burundi, Biafra, Eritrea, Somalia, la República Democrática del Congo, Guatemala, El Salvador, Haití, Perú, Colombia, Chechenia, etcétera.
La idea de que el ser humano es superior al animal porque consta de razón y, según los creyentes, de alma, es un parti pris vanidoso e injusto si consideramos la conducta de unos y otros en relación con su prójimo. Por lo general, los animales sólo matan para procurarse el sustento y asegurar su supervivencia. Muy rara vez se atacan entre familias o individuos de la misma especie o por el puro placer de matar. Los seres humanos matan la mayor parte de las veces -si juzgamos a la luz imparcial de la razón- por menudos apetitos, fanatismos, intolerancias, perversiones, egoísmos, y quienes desatan las guerras y matanzas suelen padecer en estos desenfrenos tanto como sus víctimas. Los prodigiosos avances científicos y técnicos que el conocimiento ha permitido han alcanzado logros notables en el campo de la salud, la educación, el aprovechamiento de la naturaleza. Pero también han ido equipando a la humanidad con un arsenal tan desmedido de armas de destrucción masiva que sólo una parte de él sobraría para acabar con toda forma de vida en el planeta. El desarrollo y el progreso -notables, sin duda- nos han ido acercando cada vez a un abismo de violencia y descomposición del que ya somos bastante conscientes y, sin embargo, ningún Gobierno, de la índole que sea, parece seriamente decidido a actuar en consecuencia.
Por eso, si alguien me preguntara, en una de esas encuestas que suelen hacer los diarios y revistas por el personaje más importante del año 2009, yo no escogería a nadie de la triste especie a la que pertenezco, sino al hipopótamo Owen y a la tortuga que hace las veces de su madre, ejemplos, desde hace cinco años, de sabiduría, solidaridad y amor que los beligerantes humanos deberían imitar.
Me gusta leer a Antonio Elorza en El Pais. No coincido con muchos de sus criterios ,puntos de vista,apreciaciones subjetivas,análisis o su cosmovisión en general. Pero es muy profundo y comparto muchas de sus apreciaciones Me parece interesante para comparar nuestras culturas politicas e irnos acostubrando a ke puede haber gente con pensamientos o actitudes ke jamas creeríamos posibles Un señor vasco,republicano,constitucionalista y algo de izkierdas.Un intelectual de altos vuelos. Joakin
Antonio Elorza, junto a Rosa Díez, en una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.Antonio Elorza Domínguez (Madrid, 20 de noviembre de 1943). Historiador, ensayista y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. tAntonio Elorza De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Además de contar con un extenso trabajo de investigación sobre la historia del pensamiento político y de los movimientos sociales en España, patente en obras como La ideología liberal en la Ilustración española o Pensamiento político en España, siglos XIX y XX, Elorza ha pasado en los últimos años a centrarse en el estudio de los nacionalismos y los integrismos, plasmado, entre otras, en las siguientes obras: Tras la huella de Sabino Arana: los orígenes totalitarios del nacionalismo vasco, Umma: el integrismo en el islam y El nuevo terrorismo islamista.
Elorza mantiene una inacabada polémica con la profesora Gema Martín Muñoz y otros arabistas españoles, discrepa de la tesis del fallecido escritor palestino Edward W. Said, y en los últimos tiempos ha tenido sus más y sus menos con Tariq Ramadan, hasta derivar en una enconada controversia. "La modernización de fachada esconde en Tariq Ramadán una posición de rígido neofundamentalismo", sostiene Elorza.
También ha tenido cierta repercusión un intercambio de artículos con José Álvarez Junco sobre el surgimiento del concepto de nación española.[1]
Pese a participar en la fundación de Izquierda Unida, en las elecciones de 2008 apoyó a Unión Progreso y Democracia, a cuya candidata Rosa Díez presentó en un acto universitario que intentó ser boicoteado por un grupo de estudiantes.[2]
Bibliografía [editar]Socialismo utópico espanol, 1970. La ideología liberal en la ilustración española, 1970. Federalismo y reforma social en España (1840-1870), 1975 (Co-autor: Elena Hernandez Sandoica) La Guerra De Cuba (1895-1898): Historia Politica De Una Derrota Colonial, 1998. (Co-autor: Marta Bizcarrondo) Queridos Camaradas: La Internacional comunista y España, 1919-1939, 1999. La historia de E.T.A., 2000. Umma: el integrismo en el Islam, 2002. (Co-autor: Fernando Reinales) El Nuevo Terrorismo Islamista, 2004. Tras la huella de Sabino Arana: los orígenes del nacionalismo vasco, 2005. Enlaces externos [editar]http://usuarios.lycos.es/politicasnet/autores/elorza.htm
Honduras, golpe a golpe ANTONIO ELORZA 25/09/2009
Los múltiples comentarios y juicios sobre la crisis hondureña vienen olvidando un pequeño detalle, que la Constitución de Honduras, en su artículo 239, dispone el cese del presidente si éste por el medio que sea intenta la propia reelección:
"El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por 10 años para el ejercicio de toda función pública". El lector juzgaráHonduras y sus golpes ANTONIO ELORZA - Madrid - 29/09/2009
En su carta del domingo, Alfonso López dice abiertamente que al probar yo que las acciones de Zelaya hacían necesario su cese, según la Constitución, justificaba el golpe militar. Falso. Son dos cosas diferentes y por eso yo ni mencionaba a los golpistas ni emitía veredicto alguno, y se lo dejaba a los lectores. Mi propósito era subrayar que en el origen de esta crisis se encontraba el propósito abiertamente anticonstitucional de Zelaya de ser reelegido, lo cual según la misma Constitución le ponía fuera de la ley (artículo 239). Cosa que casi todos olvidan, de Lula a Moratinos.
Otra cosa es que la solución consistiese en otro golpe, mediante la acción del Ejército, que efectivamente pone en marcha la aplicación del artículo 3. De ahí que para un lector de buena fe mi posición debiera quedar clara con sólo acudir al título de mi carta: Honduras, golpe a golpe. Es decir, ni Micheletti, ni Zelaya: democracia.
ANTONIO ELORZA ¿Reconstruir el Muro? Una política de izquierda es posible, sin recaer en nostalgias de infiernos pasados ANTONIO ELORZA 05/12/2009
En vísperas de que hace 20 años cayera Ceaucescu en Rumania, el dibujante Forattini mostraba en una viñeta a un niño con los bigotazos del líder ex comunista Achille Occhetto que saltaba sobre las ruinas del muro de Berlín, queriendo escapar. El seudosocialista Craxi se lo impedía diciendo: "¡No, tú no!". De hecho hasta hoy la derecha italiana ha seguido esgrimiendo la acusación de comunismo contra las organizaciones procedentes de un Partido Comunista, el de Berlinguer y Napolitano, que fuera pilar del orden constitucional y del mantenimiento de una mentalidad democrática en Italia.
Al asumir sin reservas la democracia, el llamado "eurocomunismo" trazó en Italia y en España una clara divisoria ante el modelo soviético, en cuya revisión crítica se implicaron buen número de sus intelectuales. Hubiese sido lógico que esa tendencia se acentuara al desaparecer el "socialismo real" y quedar al descubierto en los archivos todos sus abusos, e incluso la dimensión genocida de las políticas de Stalin y Lenin. No obstante, por lo menos entre nosotros, puede comprobarse que tal previsión no se ha cumplido. Vuelve un lenguaje de "guerra de clases" contra el capitalismo, cuya única justificación es la actual crisis, sin la menor referencia a los aspectos negativos del pasado comunista. Los verdugos estalinistas pueden dormir tranquilos. Los crímenes del capitalismo (o del imperialismo) lo justifican todo.
En este sentido, el Congreso del PCE, reunido en el aniversario de la caída del Muro, ha ofrecido un ejemplo insuperable de ensimismamiento y de amnesia colectiva. Los comunistas, al decir de su nuevo secretario general, no tienen que arrepentirse de nada: fueron siempre héroes.
Volvemos al periodo de "clase contra clase", sin alcanzar siquiera el nivel autocrítico del XX Congreso del PCUS en 1956. La encarnación del Mal, el Capitalismo, mediante el mercado "impone una democracia de baja intensidad", la cual, por su condición subordinada al poder económico "anula la capacidad crítica del individuo" y se pretende "la única democracia posible". Contra ella "tenemos que rebelarnos".
El antídoto revolucionario es la "democracia participativa", aroma de Chávez, aupada sobre "la lucha y la movilización", para oponerse a "las agresiones del capital" y frente a los mecanismos "individualistas" de toma de decisiones (elecciones). La superación del capitalismo sólo se alcanzará mediante el socialismo. Sin más. Marx se pierde en la lejanía. Y también el Partido Comunista "de Pepe Díaz y Dolores" que invoca como antecedente suyo, ignorando que ese Partido fue el del Frente Popular que acabó con el "clase contra clase" y defendió un régimen democrático. Centella debiera leer la durísima crítica de Dolores Ibarruri a la invasión de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia en 1968, si pretende de veras "entroncar con lo mejor de nuestra historia".
Ante todo, es amigo de Cuba (léase del castrismo), donde, a su juicio, los hoy encarcelados fueron "cómplices de atentados terroristas", o "han estado a sueldo de la Embajada de EE UU". Apenas un demagogo del régimen se atrevería a hablar así. Las preferencias de Centella van hacia "los procesos de acumulación del poder popular". Más Chávez.
El chavismo constituye el puente entre este PCE regresivo y los grupúsculos que, desde un dualismo similar, buscan también "el socialismo del siglo XXI". Proponen para ello como Besancenot en Francia un frente anticapitalista. Aquí con desprecio hacia la democracia representativa y movilización antisistema. De nuevo la prueba de que la tierra es redonda consiste en que tras salir por la extrema izquierda se acaba en la extrema derecha. En este caso, asumiendo el supuesto contenido liberador de la violencia contra el pluralismo democrático, como hicieran antaño los jóvenes fascistas. Menos mal que hasta ahora la imitación es simple caricatura, igual que unos textos revolucionarios de insuperable cursilería en los cuales no falta la profanación del mito de Antígona para avalar la violencia.
Malos tiempos para la izquierda, necesaria siempre que nos atengamos a un eslogan del 68: "Todo reformismo se caracteriza por el utopismo de su estrategia y por el oportunismo de su táctica". Si sustituimos oportunismo por realismo, la fórmula es perfecta. La defensa de los desfavorecidos, una movilización creciente contra la xenofobia (referéndum suizo) y la corrupción, un proyecto ecologista que supere el desfase entre las palabras y las políticas, medidas socialdemócratas contra la crisis gravando las rentas más altas y no el consumo de la mayoría, supresión inmediata de la Ley Beckham, crítica ponderada a las generalizaciones que salpican el proyecto de Economía Sostenible, son muestras de que una política de izquierda es posible, sin recaer en nostalgias de infiernos pasados.
ANTONIO ELORZA PSOE / PP, el ensimismamiento ANTONIO ELORZA 26/09/2009
El último Consejo Federal del PSOE ha constituido una espectacular demostración de unidad, y en el pensamiento de José Luis Rodríguez Zapatero esa cohesión será su principal legado al futuro del partido. Quienes la han atacado, fundamentalmente este diario, se han equivocado al elaborar su plan de destrucción: los socialistas no permitirán que nadie les escriba el guión. La reacción de Zapatero ha obtenido un aplauso generalizado, tanto de quienes están obligados a ello, caso de Público, como de tenaces opositores habituales, caso de El Mundo. Curiosamente, en ninguno de estos comentarios elogiosos se introduce la cuestión al parecer irrelevante de cuál era el contenido de las críticas vertidas por quienes ahora "bombardean La Moncloa" y si tales críticas resultan confirmadas o desmentidas por las intervenciones del presidente.
Zapatero ha construido una trayectoria errática a golpe de improvisaciones en política económica Zapatero ha dicho que "gobernar incluye improvisar". Ésta era precisamente la principal censura que se dirigía contra su acción de gobierno en el último medio año. Al borde de una crisis claramente previsible en víspera de las elecciones y en medio de la misma, obsesivamente negada por orden superior, Zapatero ha construido una trayectoria errática a golpe de improvisaciones en su política económica. Así le vimos poniendo sobre la mesa la apuesta electoralista de los 400 euros, hoy sabemos que frente a la realmente progresista de Solbes de desgravarlos a las rentas más bajas. Votos mandan. Luego salió en apoyo de los bancos y ahora -como, según asegura, lo peor de la crisis ha pasado- la preocupación exclusiva es la política social por encima de "cualquier otra circunstancia" y la "atención al paro". Antes, para nada socialdemócrata; ahora socialdemócrata incluso con lenguaje populista: tenemos al único líder que en Europa "se opone a los poderosos".
Aun cuando se esté de acuerdo, como es mi caso, con las medidas protectoras, resulta discutible semejante procedimiento de enfocar únicamente el paro, olvidando deliberadamente la economía. Está muy bien extender al máximo la protección, pero en una crisis la política fiscal no puede atender en exclusiva objetivos sociales, que quedarán anulados si la economía del país empeora. Por eso, para que encaje el relato, Zapatero tiene que acudir a la previsión optimista: lo peor ya pasó, afirma. Así se justifica que ponga la carreta delante de los bueyes; primero el fin social y luego cómo encontrar los recursos financieros, en vez de pensar ambas cosas conjuntamente. Opción menos rentable ante la opinión pública. Pronto todo irá hacia lo mejor con el mejor de los presidentes.
Ante el Comité Federal, Zapatero evitó hacer balance de la política económica del Gobierno. Como nos critican, renunciemos a pensar, es la consigna. Dos editoriales de un periódico son el problema, no la crisis. Los dirigentes del PSOE, los cuadros medios, incluso los militantes se convertirán en transmisores. Lo que debe hacer el monolítico partido ante la sociedad, en palabras de Chaves, es "esforzarse por explicar la hoja de ruta", es decir, las directrices que el presidente va a fijar para la ocasión, como la subida de impuestos, sin que siquiera informe en el Consejo Federal a esos mismos transmisores de sus líneas maestras. Vacío de análisis, pero determinación total, así como exigencia de seguimiento. En el PSOE impera el "flujo circular del poder" que R.V. Daniels fijara como pauta de funcionamiento del partido soviético: dada la integración de los dirigentes en el aparato de Estado, los nombramientos dependen de la plena lealtad al líder, sin reserva alguna, y luego revierten en apoyo inquebrantable a sus decisiones.
No debe extrañar que ese requerimiento de plena lealtad se extienda a los medios de comunicación. Antecedente: la estrategia de la araña desarrollada por Aznar con idéntico blanco. Ciertamente este diario apoyó con fuerza al socialismo español desde 1977, pero siempre mantuvo un grado de pluralismo, preservó la autonomía de la propia reflexión política y no ha sido una correa de transmisión en los términos que garantizan a Zapatero sus recientes promociones de medios. La inseguridad de la política presidencial no es un producto de estas páginas. Así como la gravedad del momento no amenaza al "capitán", sino a la nave.
El capitán cuenta con la complicidad involuntaria de su adversario. Zapatero no tiene ideas, sino ocurrencias -a veces de lamentable oportunismo, al plegarse ante Berlusconi-, pero es que Rajoy nada hace. Igual que Zapatero, impone una disciplina férrea sobre el PP, sin siquiera suscitar en su dirección el coro de aprobaciones. Gris sobre gris. Como el personaje de Machado, espera que en 2012 llegará al poder "cual torna la cigüeña al campanario". Salvo catástrofes, puede esperar.
ANTONIO ELORZA Lenin, Perón, Chávez ANTONIO ELORZA 12/09/2009
La revolución rusa de 1917 tuvo un efecto sobre la izquierda socialista que más tarde había de repetirse en Irán para el islamismo: el sueño se convirtió en realidad tangible. Pese a las dificultades experimentadas, ambos regímenes acabaron consolidándose y sirviendo de ejemplo y de aliciente a quienes compartían su modo de pensar. Para los comunistas de todos los países, la simple existencia de la patria del socialismo constituyó un factor decisivo de movilización y tal expectativa se multiplicó a partir de 1945, en una siembra de paraísos imaginarios, de la China de Mao a la Cuba de Fidel Castro.
Paralelamente, en un marco de libertades políticas, la socialdemocracia contribuyó a transformar las condiciones de vida de las capas populares, hasta crear la figura del affluent worker, del trabajador opulento, ampliando el campo de la ciudadanía política hasta la ciudadanía social. En los 70, despuntó la posibilidad de una vía democrática al socialismo, con el refuerzo eurocomunista, justo cuando el cambio económico, al tiempo que sumía en una crisis irreversible al socialismo real, socavaba los pilares de la socialdemocracia, desde entonces hasta hoy a la defensiva. Tras las grandes movilizaciones de 1968-69, la clase obrera desapareció como protagonista de la historia. La consigna de Mayo, Ce n'est qu'un debut, continuons le combat! se desvaneció para siempre.
Además el desplome del "socialismo real" reveló los horrores del sistema, observables desde Moscú a Pekín y a Phnom Penh. Pero la izquierda de procedencia comunista evitó reconocerlo. Eximente: la globalización sugería más que nunca la búsqueda de una alternativa, ahora ampliada por el tema crucial del calentamiento del planeta. Solo que la solución no consistía en repintar las ideas que sustentaron regímenes de dictadura y terror. Millones de víctimas del estalinismo son comparables a las del capitalismo, absuelven los turiferarios de Chávez. Y para el caso añaden la siniestra estupidez de que a más poder personal corresponde "mayor empoderamiento (sic) del pueblo". Cuando con todas sus insuficiencias, "el voto es el instrumento más eficaz y piadoso que han imaginado para su conducción los hombres" (José Martí dixit).
El desprecio de la democracia viene siendo un rasgo distintivo del neosocialismo. Desaparecido el referente concreto del bloque soviético, queda el recurso a los rechazos primarios. Hasta Obama, el antiamericanismo fue de gran utilidad (otra cosa es la crítica a las políticas made in USA), y la globalización, sin más matices, sirvió de chivo expiatorio. Curiosamente con un también constante olvido de la premisa fijada por Marx: el proyecto revolucionario ha de fundarse sobre un conocimiento científico de la realidad. De ahí la nula contribución de estos radicales al conocimiento de la dinámica económica que abocó a esta crisis. Dibujar blanco contra negro no es analizar.
Olvidada la exigencia de Marx, hay que aferrarse a los símbolos. Ejemplo: el culto del Che. O la defensa de un régimen como el castrismo, que lleva medio siglo empobreciendo y sojuzgando a la isla. Con proclamarse antiimperialista todo está resuelto. Las esperanzas se ponen en un "socialismo del siglo XXI" a la sombra del populismo autoritario de un demagogo. Partiendo de un peronismo falsamente bolivariano, reencontramos la fórmula de Castro dirigida a eliminar escalonadamente la libertad política y ensayar ocurrencias anticapitalistas cuya ineficacia cubrirán las exportaciones petroleras. Y como último refuerzo ideológico, un cóctel caótico de citas, legado del joven Fraga, ensalzando al Islam revolucionario y antiimperialista.
Opera una solidaridad selectiva. Al modo de Moratinos, paladín demócrata para Honduras y abrazado luego al tirano Obiang, con movilizarse por Palestina, contra Israel, más respaldar a Cuba y a Chávez, se cubre la cuota de progresismo. Nada de críticas a Rusia y China, tal vez por antiguos parentescos. Ante Tíbet y Xingiang, indiferencia generalizada, como ante las tragedias birmana e iraní. Quebrada la utopía, la identidad izquierdista deviene así curiosamente pragmática, trepadora incluso por lo que contemplo, al ceñir su propósito a consolidar la propia autolegitimación, eludiendo la compleja lucha contra las opresiones y por la democracia, cuya exigencia sigue viva. Lo recordaban en TVE-2 las reflexiones propalestinas de un veterano actor progresista sobre los "hermanos palestinos" y los "hermanos israelíes", o las estrofas de We shall overcome entonadas en farsí por Joan Baez para recordar que Irán, como Suu Kyi, nos concierne a todos. Ése es el áspero camino de la izquierda democrática, que aprendió en el siglo pasado a detestar la dictadura.
Entretanto Oliver Stone celebra exultante a Chávez. ¿Hubiera podido criticarle? Va de dictador en dictador.
ANTONIO ELORZA Elogio del malgobierno ANTONIO ELORZA 24/10/2009
El ministro Moratinos insiste en su peculiar visión de la política exterior progresista. No le conmueve la noticia de que Al Qaeda en Marruecos proclame su objetivo de lograr la yihad mediante la reconquista de Al-Andalus; nada en su Casa Árabe se ocupa del islamismo terrorista, que para sus responsables no existe. Y sobre todo acaba de descubrir con su viaje a Cuba el remedio mágico para que la dictadura castrista se abra: marginar a los demócratas de la isla y convertirse en adalid de un trato preferente al Gobierno del siniestro Raúl.
Según Moratinos, el hambre de los cubanos se arregla con limosnas, no con pluralismo La "posición común", mediante la cual la Unión Europea presiona por la democracia debe ser cancelada. Moratinos intenta convencernos de que cuanto más se apoye al régimen represivo, generador de la miseria con su socialismo de cartón piedra, mejor para el "pueblo cubano". Actitud que recuerda el título de un conocido libro de Borges. Según el ministro, el hambre de los cubanos se soluciona con limosnas, no con pluralismo democrático. Gran progre.
Entretanto, Zapatero consigue ver aprobados los Presupuestos, a costa de confirmar al PNV en la hegemonía en Euskadi, avalándole para que proporcione una preciosa ayuda a ETA, al manifestarse en defensa del enésimo intento de formar un partido-satélite de la banda y contra la Ley de Partidos.
En tales circunstancias, corresponde al PP el mérito de seguir proporcionando argumentos para que muchos españoles den el voto a Zapatero en el futuro. Con el simple objeto de evitar que el actual grupo dirigente del PP proyecte sobre el Gobierno del país el caos que está sembrando desde la oposición. Más allá de que sus principales opciones sean o no razonables, nada justifica que las planteen siempre con un propósito de desestabilización. Así ha sucedido en el tema de la reforma de la Ley del Aborto, que sus bases han convertido en una cruzada apocalíptica, no contra la reforma, sino contra una ley que el PP respetó mientras estuvo en el Gobierno. Así que dando una lección de liderazgo, Rajoy permanece primero al margen, luego la asume de cara al futuro, y declara finalmente que llegado al poder no respetaría la nueva ley. ¿Por qué? No sabe, no contesta. Ni un argumento que tome en consideración los problemas de la reforma o sus eventuales ventajas sobre la precedente. Ignorancia deliberada de cómo se enfoca el problema y cuáles son las ventajas e inconvenientes de las distintas legislaciones vigentes en Europa. Maniqueísmo puro y duro. Reacción.
Como ante el acoso judicial sufrido por el juez Garzón. Hubo decisiones suyas discutibles, pero es difícil ignorar que su papel en la lucha contra ETA ha resultado decisivo y que el intento de ajustar las cuentas de una vez con la dictadura de Franco es algo que concierne a todos los demócratas, entre los cuales debieran encontrarse los "populares", aun añadiendo las matizaciones que estimasen oportunas. Entre ellas hubiera sido útil la de recordar que no hay asesinados de izquierda o de derecha, republicanos o "nacionales", sino asesinados. Después de ver la espléndida Katyn, de Wajda, pienso en Paracuellos, pero esta tragedia made in Stalin no puede, a pesar todo, ser puesta al mismo nivel que el designio genocida que acompañó al 18 de julio. Permitir que los medios conservadores celebren un próximo fin del "juez estrella" por el enjuiciamiento del franquismo, les lleva en el túnel del tiempo a asociarse a los sublevados. Y esto ni siquiera es rentable electoralmente.
El caso Gürtel ha provocado un recital de torpezas. Nadie estaba mejor situado que Rajoy para ahondar en el problema sobre datos internos. Primera sospecha: si estaba al tanto, es cómplice; si no se enteró, signo de incapacidad. Lanzó la calumnia de la "conspiración", y sólo cuando los datos se hicieron abrumadores, cayó una cabeza. ¿Consecuencia? El partido queda a la merced de nuevas caídas. No fue seguido el ejemplo de Aznar al zanjar el caso Cañellas. Ante una metástasis de corrupción: amputación. En definitiva, si el Partido Popular da semejante prueba de inepcia para resolver un problema propio, ¿cómo puede razonablemente aspirar al Gobierno de España?
Queda otro caos, el que en beneficio de los constructores está provocando en Madrid la gran esperanza blanca, Ruiz-Gallardón, con su despilfarro ante la absurda aspiración a los Juegos Olímpicos con repetición de continente y sus inútiles losas de lujo. Todo vale para auparse sobre sí mismo. Incluso al parecer destrozar el armonioso reparto de estatuas reales, desterrando la de Felipe III de la Plaza Mayor. Recursos y protestas masivos debieran ser de rigor.
ANTONIO ELORZA Moratinos ANTONIO ELORZA 21/11/2009
Cuando escribí estas líneas (jueves, 19 de noviembre) era aún desconocida la suerte de la candidatura de Miguel Ángel Moratinos al puesto de Alto Responsable de Política Exterior en la UE. No se trata, pues, de un esfuerzo marginal por aguar una fiesta ni de cebarse en un fracaso.
Una y otra vez prevaleció la política de escaparate, tan del gusto de Zapatero Los cinco años y medio de gestión de Moratinos ofrecen ya base para un balance sustentado en datos suficientes. Una primera característica suya, nada irrelevante, es la debilidad de la política europea exhibida, incluso cuando ha tocado a España asumir responsabilidades tales como la presidencia de la OSCE. Fue una muestra de que así como existe una politique politicienne, una política politiquera, donde el contenido acaba literalmente absorbido por la forma, hay una diplomacia que en el tratamiento de los problemas es incapaz de ir más allá del silencio charlatán de las declaraciones de buenos propósitos. Ni siquiera en cuestiones como la de Kosovo, que indirectamente tanto nos afectaba, la postura española fue explicada con un mínimo de lucidez. Desde que ocurrió la crisis de agosto de 2008, he pensado una y otra vez en cuál hubiera sido la suerte de Georgia si en vez de encontrarse al frente de Europa el tándem Sarkozy-Kouchner, hubieran estado Zapatero y Moratinos. Por otra parte, en casos asimismo bien documentados, tales como las relaciones UE-Cuba, resulta evidente que la concepción europea de la democracia y de defensa de los derechos humanos se le escapa a Moratinos o la rechaza en función de su curiosa versión del hispanoamericanismo, ideológicamente orientado.
Lo que sí es cierto es que de contar como principal mérito la capacidad viajera, Moratinos tiene todas las ventajas. En un divertido artículo publicado en este diario en 2007, Peru Egurbide informaba de que en los 33 meses de gestión literalmente no había parado, con un recorrido medio en vuelos de 1.000 kilómetros diarios. Le podemos encontrar en Guinea abrazando a Obiang, en Teherán hablando contra el muro de los ayatolás para que no fabriquen el arma nuclear, en Lahore compartiendo enfado con su homólogo paquistaní por las caricaturas blasfemas o en La Habana comprometiéndose a "avanzar juntos" con Raúl Castro. Casi siempre bajo el signo de la superficialidad, con la excepción que confirma la regla del tema de Oriente Próximo, sobre el cual sí es capaz de elaborar análisis y de hacer propuestas sumamente constructivas, aunque como ocurriera en el curso de la guerra de Líbano, no midiera bien que en un escenario donde el caos se encuentra en todo caso a la sombra de la superpotencia norteamericana, desvelar el plan como iniciativa española, con un par de simpatizantes, suponía condenarle al fracaso de antemano.
Una y otra vez prevaleció la política de escaparate, tan del gusto de Zapatero. Nada mejor para ilustrarlo que la costosa inversión en fuegos de artificio en que ha consistido la Alianza de Civilizaciones. Un "diálogo de civilizaciones" podía suscitar algo del todo necesario: una colaboración, no sólo entre "occidentales" y musulmanes, sino extendido a representantes y analistas de las principales culturas y religiones para ahondar en las causas de la violencia y buscar acercamientos. Carece de sentido, en cambio, un show asimétrico que desde una actitud reverencial otorga únicamente importancia a episodios como las caricaturas o una película supuestamente ofensiva, considerando irrelevante que Al Qaeda apunte a Al Andalus o el integrismo islámico avance e intimide. Todo ello en nombre de una "alianza con el islamismo moderado", sin saber siquiera de qué y de quién se está hablando.
Lo más grave en Moratinos es, sin embargo, el desfase entre el progresismo siempre exhibido y unos comportamientos que lo desmienten. Anunció la defensa de la autodeterminación saharaui y de inmediato se adhirió a la política de Rabat. Proclamó como prioritaria la causa de los derechos humanos y desde su primer viaje a Cuba procedió a invertir la política de presión democrática de la Unión Europea, olvidando 2003 y marginando a la disidencia interior, para apoyar en cambio cálida y reiteradamente las reformas de Raúl Castro, cuya existencia él es el único político mundial en apreciar. Para Moratinos, la causa de la democracia es la de Zelaya en Honduras. Cabe adivinar en qué fregado hubiese metido a Europa como Responsable, interviniendo contra un golpe, pero olvidando que Zelaya estaba dando otro (Constitución hondureña, artículo 239). Su progresismo de fachada puede causar estragos: no hace falta que Chávez o Raúl Castro cuenten con un valedor en el vértice de la UE, mientras opresiones no rentables (Sáhara, Myanmar, Tíbet, Irán) son silenciadas por un estricto oportunismo.
TRIBUNA: ANTONIO ELORZA Evo Morales: la nación partida ANTONIO ELORZA 17/09/2009
Vota Resultado 3 votos Los tres días de Evo Morales en Madrid han servido para poner de relieve la gran simpatía que hacia él siente un amplio sector de la izquierda española, y también para destacar los rasgos de una personalidad política donde la sinceridad se encuentra por encima del sectarismo. Sería un error que su viaje en el mismo autobús político albista que Hugo Chávez, el ecuatoriano Correa y los siniestros hermanos Humala de Perú, compartiendo con ellos un discurso antiimperalista contra EE UU, llevara a una identificación de los respectivos proyectos y personalidades.
Evo Morales Ayma
A FONDO Nacimiento: 26-10-1959 Lugar: Orinoca
Devolver la dignidad a los indígenas y usar los recursos según los intereses bolivianos es de justicia No es un tópico izquierdista reconocer que a lo largo de cinco siglos las colectividades indígenas andinas sufrieron una durísima opresión por parte de los colonizadores españoles y sus sucesores criollos, cuya última consecuencia fue la secuencia de marginaciones vigente hasta ayer mismo. La lectura de la estremecedora obra de Guamán Poma de Ayala sigue siendo de rigor. Tampoco responde a una tradición pseudohistórica la imagen de una continuidad en el espíritu de rebeldía que se tradujo en los movimientos insurreccionales de la década de 1780, y que tuvo una expresión cultural en las versiones andinas de las danzas de la conquista que recorren la América hispana. La pieza clave fue aquí posiblemente la supervivencia del ayllu, la comunidad de base campesina, de fuerte cohesión interna, eje del equilibrio y de la redistribución (desigual) en la era incaica, según nos explicara Nathan Wachtel en La visión de los vencidos, truncada pero mantenida a efectos de control y explotación por los colonizadores.
Perteneciente a la etnia aymara, Morales nació en una sección comunal del ayllu Sullka, y ese origen implicaba también continuidad de creencias, con la madre-tierra (Pachamama) como primer referente. Por encima de los cambios posteriores, con o sin un grado de reinvención, ese vínculo era un producto secular y la expresión de una identidad. Nada que ver, a pesar de las convergencias posteriores, con los montajes de otros miembros del ALBA. El sentido comunitario que impregna el lenguaje y el proyecto político de Morales puede ser producto de una reelaboración, pero es fiel a esos antecedentes, incluso para extraer conclusiones muy adecuadas a los problemas de hoy. Ejemplo: la evocación de la Pachamama, para recordar que la defensa de la tierra puede ser más importante para la humanidad que la salvaguardia de los hombres.
¿Racismo? Lo hay sin duda como ultranacionalismo xenófobo en el discurso de los Humala en Perú. Indirectamente, a través de la propuesta de Felipe Quispe Mallku, el líder aymara que precedió, colaboró y luego fue desbordado por Morales, dirigida a alcanzar una soberanía indígena plena mediante la reconstrucción del Imperio inca (Tahuantisuyu). En Evo Morales, y en su estrecho colaborador el ex maoísta Álvaro García Linera, la preeminencia indígena no supone la eliminación política de los blancos, sino una relación asimétrica en que la mayoría del país, compuesta por aimaras, quechuas y también guaraníes, se traduzca en una hegemonía alcanzada por procedimientos democráticos. Símbolo: su coronación en 2006 como Apumallku, máxima autoridad indígena, tras ser elegido presidente. Aunque las formas de presión en movilizaciones pasadas vulnerasen la democracia representativa.
El fondo de la cuestión, actuar contra las enormes desigualdades apreciables en Bolivia, devolver su dignidad a los indígenas secularmente subordinados y utilizar los recursos del país en función de los intereses bolivianos, y no de transnacionales, constituye no ya una exigencia del socialismo, sino de justicia democrática.
No todo es romanticismo. El poderoso movimiento indianista que supo liderar Evo Morales hubiera sido imposible sin la movilización social por unos intereses concretos, santos en la forma (la coca como hoja sagrada) y menos en el contenido (el mercado interior para pijchar coca no hubiera ofrecido tantas ganancias a los cultivadores). De ahí su antiimperialismo (antiamericanismo). La agitación cocalera que sirvió en todo caso de detonador para un viraje histórico fue la escuela de un tacticismo sindical que dio a Evo Morales ventaja sobre líderes más radicales tipo Quispe. Presión y pacto combinados son sus instrumentos, según pudo verse en el reciente enfrentamiento sobre la ley electoral.
El punto de equilibrio en el conflicto no se ha alcanzado todavía. Intereses y mentalidades se oponen, y en la nación boliviana hay una fractura. Ahí está el preámbulo a la Constitución de 2008, donde la auténtica nación es la indígena, con un lenguaje florido de fusión de hombres y tierras. Suena al subcomandante Marcos, Colonia y República encarnan el pasado opresor, el legado español. Contrapunto: la Bolivia oriental en auge, donde radican los hidrocarburos, capital Santa Cruz, es de dominio blanco y respalda su singularidad con unos derechos históricos coloniales (1782), anteriores al nacimiento de Bolivia. Frente al indianismo de Morales, un españolismo acendrado que se refleja en la letra del himno cruceño: "La España Grandiosa, con hado benigno, aquí plantó el signo, de la redención". Bandera bicolor blanquiverde frente al estandarte insurreccional indígena, la wipala. Respaldado por la próxima victoria electoral, el lenguaje integrador exhibido por Morales en Madrid debiera impulsar la solución.
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